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martes, 28 de septiembre de 2010

COÑOCES A PATER IACOBUS?

[Texto escrito hace un mes exactamente.]

El otro día vi a mi amigo Jacob. La última vez que lo había visto fue hace unos 2 meses, por casualidad, y en circunstancias tan comprometedoras como pueden ser las 5 de la mañana, saliendo del Arena, borracha, y en dirección contraria a dónde pretendía.  El Jacob es una de esas personas que hace ilusión encontrártelo, y que cuando lo ves, se te pone una sonrisa de oreja a oreja ipso facto. A parte de este encuentro, la última vez que lo vi resulta que fue en 2007, lo que viene a significar que hacía 3 años que no le veía el pelo.
Me alegro, como decía, de verlo tan guapote y tan delgao él que se ha puesto.
Yo al Jacob tenía ganas de conocerlo antes de conocerlo, es decir, en seguida supe que era un tío especial rebosante de inteligencia e ingenio por sus comentarios en el foro y sus dibujos de paint en el fotoló. Yo quería conocer a ese personaje.
Un buen día iba cruzando la Plaça Cívica de la Autònoma con un grupillo de gente, y un chico muy alto y grandote le gritó a mi amigo Vincent (hablaremos de él en otra ocasión). Era él! Me faltó tiempo para ir a presentarme, con una efusión que podríamos juzgar exagerada,  o eso me pareció a mí – “qué habrá pensado? Seguro que no entiende porque estoy tan contenta de verlo; él no me conocía de nada”.
Un poco más y le pido un autógrafo y una foto.  Y así fue como lo conocí en persona.
Un día fuimos los dos al cine a ver una peli muy mala, La última legión, que iba de algo  de la espada de julio césar, el rey arturo, y otras cosas anacrónicas sin sentido de las que no quiero acordarme. Ese día me hizo uno de los regalos más especiales que me han hecho nunca. Era una cajita de música de color lila, con un dibujo de Kandinski en la parte superior, y de la cual sonaba La Bohème. Todavía está adornando mi cuartucho.
La semana pasada quedamos, como venía diciendo, y me enseñó su nuevo piso –guarida, lo llamaremos guarida- en el barrio de Gràcia, donde vive muy independiente él. Tocó para mí la guitarra y el violín, porque también es habilidoso en materia musical –el piano también lo domina- cantamos con un sucedáneo de singstar para la Wii, y vimos videos varios del youtube, que es el pasatiempo que más se lleva en esta nuestra cultura postmoderna, todo aderezado con una botella enterita de Martini. La cogorza fue de pronóstico.
Todo esto es lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Jacobz, si no lo conoceis, os recomiendo que lo hagáis, merece la pena.

3 comentarios:

Ζευς Ξενιος dijo...

Natalitaaaaa!!!! me has emocionado... oye y por qué escribiste eso hace un mes? y dónde??

Sé perfectamente lo que pensé la primera vez que te vi, la cual recuerdo perfectamente por cierto, pero te lo diré en privado cuando te vuelva a ver, y si puede ser acompañado de otra botella de martini mejor.

La verdad, la vez del cine fue muy greciosa, con esa peli tan mala y tan cutre, y esa entrada de cine tan espantosamente cara. Luego fuimos al burriquín a comer algo. Qué penica que damos, eh?

Oye, vuelve ya anda...

Anna dijo...

Eh, yo te conozco!

natalia dijo...

y yo a ti?

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